Partimos en una camioneta los 5 del grupo (Sabina de Alemania, Stuart de Nueva Zelanda, Sam de Georgia USA y nosotros dos) y 2 guías de Lao (Dan y Paul). Fuimos a un poblado Akha donde recogimos a 2 guías de esa etnia (Ab-bhi y Assin, no se como escribirlos bien) que, aunque parecían jóvenes, eran muy experimentados en esa zona, además de ser expertos "bird callers" que haciendo un símil equino serian susurradores de pájaros; se comunican con ellos.
A continuación, la camioneta nos dejó en medio de la carretera desde la que se veía un caminito que se abría paso entre la vegetación y que subía hacia unas plantaciones de "rubber trees" o arboles de donde se extrae el látex.
A los 5 minutos de empezar el ascenso por el caminito que a Dani le daba algo de vertigo, nos dimos cuenta de la dureza del trekking. Con lo cansado que estábamos, hicimos un gran esfuerzo para subir hasta un refugio Akha donde paramos a comer. Dani el pobre, llegué exhausto, algo mareado y con las pulsaciones a tope (Al descansar y comer se le pasó bastante).
Allí nos encontramos con gente del poblado Akha que estaban trabajando en la montaña, se quedaron un buen rato con nosotros observándonos, se reian de nosotros, de lo cansados y rojos que estábamos del esfuerzo. Habían varias niñas que eran las que se encargaban de cuidar a los pequeños.
En esta foto, está una niña cuidan y meciendo al niño que está en la improisada cuna.
La comida consistia en "sticky rice", ensalada de bambu, ensalada de "hierbajos", ensalada pastosa que no logramos identificar y carne de cerdo. Todo lo compramos en un mercado local en el que aprovechamos para desayunar mientras haciamos las compras. El "sticky rice" es un arroz que preparan pegajoso y que esta buenísimo.
Todo lo prepararon los guías con las manos, cortando la carne con los machetes, poniendo las cosas en bolsitas de plástico encima de hojas de palma. Nos dieron un puñado de arroz a cada uno que íbamos mezclando con las ensaladas y la carne de cerdo. Todo con las manos...
Después de comer, partimos hacia el refugio en el que íbamos a pasar la noche, pero que nunca llegamos a ver. Dan, uno de los guias se ofreció a llevar la mochila de Dani para que pudiera andar mejor, ya que íbamos a pasar por alguna zona como las que habiamos hecho antes de comer.
El paisaje era precioso, pero con la lluvia no pudimos hacer fotos, así que toda la belleza del paisaje estará en nuestro recuerdo...
Al poco de caminar empezó a llover y llover.... estábamos empapados y no parecía que fuera a parar. Estabamos caminando sobre barro y charcos y en algun momento tenian que abrir paso con machetes para romper la vegetación. La tormenta era muy fuerte y de repente oimos algunos truenos cerca de donde estabamos (supongo que en el corazon de la tormenta), de repente un relampago nos cayó encima y nos asustamos tanto que volvimos a hacía al punto de partida para resguardarnos, como no vimos la situación nada segura, decidimos volver al pueblo.
Lo peor fue la bajada de la montaña lloviendo y todo resbaladizo, menos mal que nos hicieron un bastón a cada uno para apoyarnos, porque no había nada dónde agarrarse para que no te cayeras.
Cuando llegamos a la carretera fue un gran alivio para todos. Bajaron todos los trabajadores Akha con nosotros y parecía que estaban entretenidos mirándonos, ya que ellos no parecían tener problemas en el descenso.
Aqui estamos todo el grupo, empezando por la izq, estan los guias Akha, Sam (El americano, un buen tio que chapurrea español), los dos guias de la agencia, Stuart (El neo zelandes, estupenda persona, tranquilo y siempre con una sonrisa, viaja por el mundo durante un año, nos visitara en 4 meses que estarà en Europa), Dani, Sabina (Alemana y sevillana de corazon, llevamos viajando con ella una semana, desde que España ganò a Alemania, una amiga para siempre,lleva viajando varios meses tambièn, le quedan otro par de meses mas)
Cuando volvimos, nos metimos en el baño para desnudarnos, ya que estabamos llenos de barro y estuvimos como una hora duchandonos, ya que llevabamos barro por todo.
Fuimos a cenar a un restaurante (Panda restaurant) en el que se como MUY bien y nos tomamos unas cervecitas, que nos las mereciamos...
Fascinante, menuda aventura, una putada lo de la lluvia pero imagino que eso no le restó encanto a la excursión, me quedo maravillada con las fotos y cómo me gustaría visitar un lugar tan hermoso, espero que alguna vez pueda acompañaros en vuestras aventuras porque me encanta. Seguir disfrutando....
ResponderEliminarMil besos